25 de agosto de 2008

Fermín del Pino en el Instituto Riva Aguero de la PUCP




Qué más se puede pedir...

Después de buscar estacionamiento en el centro histórico de Lima fui al Instituto Riva Aguero en una caminata de cinco cuadras. Pero valió la pena.

Encontré a la crema y nata de la universidad católica. En la mesa estaban Fermín y José Antonio Rodríguez Garrido, la intervención de este último fue como la de sus clases, gratísima, perfecta y erudita. Expresó cómo la versión del padre Acosta ha sido editada nuevamente gracias a la labor de del Pino y cómo se ha ido actualizando a través de las décadas.
Ahí van las fotos.

Con Fermín del Pino en Lima



En agosto de este año recibimos una visita muy grata, sobre todo para mí. Mi asesor de tesis en Madrid llegó por un corto tiempo a presentar el libro del padre Acosta, como buen americanista elaboró limpiamenta la edición más moderna del padre Acosta.
Se presentó en la Feria del libro, sí, la del Jockey Plaza, donde se reúnen los escritores, quilqueros y poseros, a la cual solo fui por la presencia de mi maestro.
y si bien hago un aparte, es que las ferias del libro reúnen la crema y nata de la sociedad culturosa de Lima, de aquellos que hablan en aire refinado y consideran que lo que dicen es un discurso digno de Foucault, con el perdón de Foucault. Lo gracioso del evento es que Fermín, como buen maestro me saludó con su manito cuando yo llegué, para variar, tarde. Esta anécdota llevó consigo que varias miradas buscaran el punto de quien recibía semejante saludo; pero más gracioso resultó, después que la crema y nata sanmarquina y alguinos periodistas incluidos observaran con estupor cómo del Pino en cuestión me decía "Espérame Giovanna, que ya te atiendo".
Por eso y muchas cosas más..., no voy a las Ferias de libros, porque oh, el agasajado, el libro se vuelve el autor y los autores quieren ser libros, es decir, estar en poses de anaquel.
Lo maravilloso de tener a Fermín fueron sus declaraciones sobre la edición.
En cuanto a las preguntas y comentarios, bueno, faltó mucho para sacarle grandes cosas a Fermín.

4 de diciembre de 2007

PRIMER MANIFIESTO POSERO por Monserrat Álvarez

PRIMER MANIFIESTO POSERO


Contra el moralismo ramplón, la prepotencia de las vecinas chismosas, la de los antipose aún más chismosos, los que tiran la primera piedra o sueltan la primera roca, la intransigencia sectaria, la venganza de los nerds, los discursos soporíferos, los presidentes de la república, los curas que no le untan a las hostias ni un poco de paté y se toman el vino ellos solitos, el amigo electrolux que toca el timbre cuando uno está en la ducha, los que gorrean trago a los amigos de uno, la filosofía pleonásmica, la poesía barata y el mal fútbol:
Reivindicamos la pose, la ficción, la broma, la mentira, los poderes de la imaginación y la alucinación y defendemos que Dadá es Tatú y que Dadá es idiota y que el futuro siempre ha sido y será de los grandes poseros.
Nuestra postura, es decir, nuestra pose, es el nihilismo posthorkheimeriano neogramsciano ubuanarco de la dialéctica del huevo y la gallina. No se trata de una ideología: es una actitud vital. O sea, un destino. El inestable-malcriado-atlético de la poética voluble-escurridiza-mutante y la idea que corre los 100 metros, trepa árboles, se zambulle y bucea, juega billar con gracia, encesta la pelota, gana apuestas, mete gol de taquito, hace maratón, brinca sobre la barra y se toma su quáker y su naranjada antes de ir a jugar ruleta rusa.
La reacción antipose es a esto lo que la lechuguita de la coherencia al rocoto de la contradicción, el jacuzzi a las olas del océano, la acción estabulada en los gimnasios a la del que se mueve porque le da la gana, la misa a las saturnales, el crítico al reportero de guerra, tener que masturbarse a tener jale, escribir mal a escribir bien, publicar libros a perpetrar crímenes ecológicos (legisladores, pues, para cuándo una ley que impida que se sigan talando árboles), mirar la vida por televisión a vivirla, comprar a robar, tener chequera a tener talento, tomar somníferos a salir a la noche a ver si trae sorpresas.
Revolution will not be televised. Por eso, si aspiras a la belleza, si la verdad no te coloca ni con sobredosis, si has tenido que empeñar tu tele, si quieres explorar las potencias ocultas de tu mente y no usarla sólo a media caña, si tus amigos ni siquiera chupan, si no te arredran la persecución neuropsiquiátrica ni los psicólogos de librito y manualcito y si ya estás recontra aburrido:
Afíliate. Ven a practicar saltos, cuanto más largos y más altos, mejor.

VADEMÉCUM POSERO

1. Destino del posero auténtico, el genuino, el posero de veras: la paradoja.
1.1. ¿“Auténtica”, “genuina” persona la del posero, que entre todas detenta la condición de máscara? Genuinamente falsa, en todo caso.
1.2. Ergo, nuestra militancia es inauténtica; nuestra lealtad a la causa, traición; mentirosa nuestra fraternidad; nuestra ebriedad, sobria; mueca siniestra de gato chavinoide nuestra sonrisa, y este manifiesto, en suma, pura pose.
1.3. Y, lógicamente, ¡a mucha honra!
2. Por qué nos aborrece el antipose: Su ser coincide con su parecer, es todo él realidad ontológica plena, profundidad sin superficies falaces, manifestación sensible de la Idea, aletheia parlante y escribiente y develación peripatética. Y, como es comprensible, está furioso.
2.1. Para consolarse detectará en nosotros mecanismos políticos y estrategias de manipulación con infames propósitos.
2.1.1. Ejemplos al azar: ¿Por tomar hasta aperitivo antes del desayuno te da cirrosis? ¡Bien hecho, por posero! ¿Te ven por ahí stone? ¡Posa el imbécil de que ha jalado merca o de que traga pepas! ¿Pescas el piojo, la uta, el sida, el moquillo, la lepra, el hipo y la gonorrea? ¡Que aprenda el muy payaso a posar del ardiente! ¿Porque es muy larga alguna mala racha o bien de puro asco te suicidas? ¡Acabar como mártir de la pose! ¡Ni Corky! ¡Que su edición póstuma la auspicie Teletón!
2.1.2. Ejemplos teológicos: ¿Te abordó un peatón hambriento y por simpatía súbita le pediste cortés y ruboroso que se dignara aceptar cierto billete (que era el último hasta nuevo aviso)? ¡Ya está ese oligofrénico con su pose de santo! ¿Dos mormones están haciendo retorcerse a Shakespeare en su tumba con su espánglish y sin saber cómo de pronto te escuchas blasfemar mejor que Linda Blair (El exorcista)? ¡Ya está ese oligofrénico con su pose de diablo!
2.1.3. Más ejemplos: ¿Dijiste algo? No importan tus palabras: para los antipose son balbuceos de chimpancé amaestrado. No de cualquier chimpancé, sino de uno bien posero. ¿Te publicaron aquí o allá algún libro? El crítico tiene licencia para tirarlo al tacho sin análisis; en rigor, no es preciso que lo leea. Lo ha escrito un posero: luego, basta probar, con celo de doxógrafo, qué poserazo que es para inferir que cuanto escribe son engañabobos y que al que le guste es un bobo engañado. Pura lógica.
3. El antipose atribuye al posero un ser real “detrás de tanta pose”. (Aunque lo desmienta su insulto favorito, con el que concordamos: que somos pura pose.)
3.1. Así que nos reconocerá algo que tiene un aire a edificación y paciencia laboriosa, o a premeditación y albañilería: el haber construido un personaje.
3.2. Pero nosotros sabemos que el mérito es todo suyo. Lo ha construido por ser más fácil hacer vudú al “personaje” que ir a buscar al posero, que suele ser más complicadillo, menos dable por sentado y, encima, contestón.
3.3. Como el personaje lo hace adecuado a sus insultos, nunca será simpático. Pero cuán insufrible y rocín llegue a ser, os dará la medida de su odio.
3.4. Esto no es consciente: él cree con fanatismo que le conoce a uno más que su perro terrier, su támpax, su DIU y la madre que lo parió. Necesita creerlo; luego, lo creerá, y de ahí no lo mueve nadie. Pero dejadle igual el mérito del “personaje”: de repente pone al fin en eso algún talento, si hay mucha suerte. (O sea, si Saturno está en casa de Venus, sopla viento noroeste y es año bisiesto, regido por el Chancho y múltiplo de pi.)
4. Psicología de los antipose: Son peligrosos. De saber las desgracias que se suelen cebar en el posero, bailarían en una pata y de puro entusiasmo les daría un infarto o un ataque de asma. Las bobadas que dicen las dicen con las ganas visibles de hacernos cuan desgraciados puedan, y se ve que lamentan no poder hacer más. Parece tonto, pero no hay que tomarlos muy a la ligera. Son estructuras coherentes, sin pretensiones ni alardes ni velos, sin aspiraciones fatuas ni sueños fanfarrones ni fantasías ni colores que embellezcan la pelada osamenta de su ser. Honestamente fieles a sí mismos, no posarán jamás con gestos de grandeza ni magnanimidad ni juego limpio. Quizá podría tratárselos si fueran más despreciables, mendaces y vanidosos. Pero estas criaturas, tristemente, no tienen pose alguna que pueda humanizarlas.

FINAL

El odio no es mutuo. El posero se divierte posando pese a su incierta vida y vacía faltriquera. Se le brindan respetos afectuosos, como los de los mozos y borrachos de finos pubs de moda y de antros infectos. Si lo saben posero, lejos de odiarlo lo convidan cada vez que pueden. Nada parecen ver de malo en la ficción; tal vez no crean que pueda existir algo no ficticio. No lo tendrían nunca por insincero ni manipulador en los territorios donde no se hostiliza al posero. Y es bienvenido, pues, a fuer de farsante, de travieso y mendaz, llena de mentiras, bellas mentiras y audaces absurdos, las horas o los días de los otros. Como todo es farsa, por grave problema que sea la vida, ya que al menos siempre termina pronto, sabe reírse de dios, del arte y de sí mismo, y, si alguien se le suma, ve sus males suspendidos un momento. Cómo podría odiar a los antipose, a los que sólo une su causa, causa ni ilusionada ni ilusoria (ni falsa ni posera), sino envenenada. Y el veneno tiene tan mal sabor que entre ellos ni la risa debe sonar alegre.

CONCLUSIÓN
A LA GLORIA DEL GRAN POSERO DE LA FARSA LLAMADA UNIVERSO:

Kamaradas, tengo que irme volando a gorrear trago y dar algunos sustos, así que la conclusión se las dejo de tarea.

SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA / APU INCA ATAHUALLPAMAN / BONUM VINUM LAETIFICAT COR HOMINIS / CALABAZA, CALABAZA


Nefertiti II
(alias Montserrat Álvarez,
Marquesa de Santillana.)

18 de junio de 2007

SOBRE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO de Umberto Eco

PARA TOMARLO EN CUENTA COMO PUNTO DE VISTA DE LA OTREDAD Y LAS FORMAS DE SU APLICACIÓN.

16 de junio de 2007


La tarea de buscar sustitutos eufemísticos para evitar la discriminación o el racismo llega a resultar ridícula, impositiva, a veces falta de sentido común. Así lo demuestra el semiólogo italiano Umberto Eco en el siguiente texto, adelanto editorial de A paso de cangrejo (Debate, 2007), volumen que recoge artículos, reflexiones y decepciones que el autor de El nombre de la rosa publicó en diversos medios durante los últimos seis años.


Sobre lo políticamente correcto
por UMBERTO ECO

Considero que el término “políticamente correcto” se utiliza hoy día en un sentido políticamente incorrecto. En otras palabras, un movimiento de reforma lingüística ha generado usos lingüísticos desviados. Si leemos el artículo que Wikipedia (una enciclopedia on line) dedica a lo PC (así se designa ahora, mientras no se produzcan confusiones con las computadoras o con el antiguo Partido Comunista), encontraremos también la historia del término. Parece ser que en 1793 el Tribunal Supremo de Estados Unidos (en el caso denominado “Chisholm versus Georgia”) argumentó que era muy frecuente citar un Estado en vez del pueblo, para cuyo bien existe el Estado, y que por tanto era not politically correct en un brindis hablar de Estados Unidos en lugar de “el pueblo de Estados Unidos”.
A comienzos de la década de 1980, el movimiento fue cuajando en los ambientes universitarios estadounidenses, como (sigo citando de Wikipedia) una alteración del lenguaje consistente en hallar sustitutos eufemísticos para usos lingüísticos referidos a diferencias de raza, género, orientación sexual o discapacidad, religión u opiniones políticas, con el fin de eludir discriminaciones injustas (reales o ficticias) y evitar ofensas.
Todos sabemos que la primera batalla de lo PC se libró para eliminar epítetos ofensivos para la gente de color, no solo el infame nigger sino también negro, palabra que en inglés se pronuncia nigro y que suena como un préstamo del español y evoca los tiempos de la esclavitud. De ahí la adopción, primero de black y, luego, en una posterior corrección, de african-american.
Esta cuestión de la corrección es importante porque subraya un elemento fundamental de lo PC. El problema no es que “nosotros” (que estamos hablando) decidamos cómo hay que llamar a los “otros”, sino dejar que los otros decidan cómo quieren ser llamados, y si el nuevo término les sigue molestando de algún modo, aceptar la propuesta de un tercer término.
Si uno no se encuentra en una determinada situación no puede saber qué palabra molesta y ofende a aquellos que sí se encuentran en esa situación; por consiguiente, debe aceptar su propuesta. El caso típico es la decisión de utilizar la palabra invidente en lugar de ciego. Se puede considerar legítimamente que no hay nada ofensivo en el término ciego y que su uso no solo no merma, sino que refuerza el sentido de respeto y solidaridad que se debe a quienes están incluidos en esta categoría (siempre se ha hablado con cierta nobleza de Homero como del gran vate ciego); pero si quienes pertenecen a esa categoría se encuentran más cómodos con la designación de invidentes, estamos obligados a respetar su deseo.
¿Le molesta el nombre de barrendero a la persona que se dedica a ese honrado trabajo? Pues bien, si así lo desean quienes ejercen ese oficio, utilizaremos la palabra técnico ecológico. Paradójicamente, si algún día los abogados se sintieran molestos con esta denominación (tal vez por el eco de términos despectivos como abogaducho o abogado de causas perdidas) y pidieran ser llamados técnicos legales, sería una muestra de cortesía atenerse a este uso.
¿Por qué a los abogados no se les ocurriría nunca cambiar su denominación (imagínense a Gianni Agnelli pidiendo ser llamado el técnico legal Agnelli)? Porque, obviamente, los abogados están bien considerados en la sociedad y disfrutan de una excelente situación económica. Por tanto, lo que ocurre es que muchas veces la decisión PC representa una forma de eludir problemas sociales no resueltos aún, enmascarándolos mediante un uso más educado del lenguaje. Si se decide que a las personas que van en silla de ruedas ya no se las llama minusválidas ni tampoco discapacitadas, sino personas con capacidades diferentes, y luego no se les construyen rampas para acceder a los lugares públicos, evidentemente se ha suprimido la palabra, pero no el problema. Lo mismo cabe decir de la sustitución de desempleado por desocupado de larga duración o de despedido por en transición programada entre cambios de carrera. Véase a este propósito el libro de Edoardo Crisafulli, Igiene verbale. Il politicamente corretto e la libertà linguistica, editado por Vallecchi, que desvela todas las contradicciones, los pros y los contras de esta tendencia.
Esto explica por qué un sector exige el cambio del nombre y poco después, aunque se mantienen intactas algunas condiciones de partida, exige una nueva denominación, en una huida hacia delante que podría no tener fin si, además del nombre, no cambia también la cosa. Se producen incluso saltos hacia atrás cuando un sector exige el nuevo nombre, pero luego en el lenguaje privado mantiene el antiguo, o vuelve a él como un desafío (Wikipedia observa que en algunas bandas juveniles afroamericanas se utiliza de forma arrogante la palabra nigger, pero ¡ay del que se atreva a utilizarla si no es uno de los suyos!; es parecido a lo que ocurre con los chistes de judíos, de escoceses o de leperos, que solo pueden contarlos los judíos, los escoceses o los habitantes de Lepe).
A veces lo PC puede incluso expresar cierto racismo latente. Recuerdo perfectamente que en la posguerra muchos italianos que desconfiaban todavía de los judíos, pero no querían pasar por racistas, para indicar que alguien era judío decían, tras muchísimas dudas, que era un israelí. No sabían que los judíos estaban orgullosos de que se les reconociera como judíos, aunque (y en parte precisamente porque) la palabra la utilizaban sus perseguidores como un insulto.
Otro caso problemático ha sido el de las lesbianas: durante mucho tiempo el que deseaba parecer correcto temía utilizar esta palabra, del mismo modo que no utilizaba los términos despectivos habituales para referirse a los homosexuales, y hablaba tímidamente de sáficas. Luego se descubrió que los hombres homosexuales deseaban ser llamados gays, y las mujeres se definían tranquilamente como lesbianas (debido, asimismo, a la carga literaria que encierra el término), por lo que era del todo correcto llamarlas así.
A veces lo PC ha cambiado realmente, y sin excesivos traumas, los usos lingüísticos. Cada vez es más frecuente, cuando se citan ejemplos generales, evitar hablar en masculino y hablar de ellos. Muchos profesores estadounidenses ya no dicen “cuando recibo a un alumno…”, sino que hablan de “estudiantes” o incluso van cambiando en los ejemplos, y a veces hablan de un he y a veces de una she; y ya se acepta la sustitución de chairman (presidente) por chairperson o chair. Incluso hay quienes bromeando con lo PC han propuesto cambiar el nombre del cartero, mail man, por el de person person, porque mail (correo) suena igual que male (varón).
Esas críticas surgen porque, una vez impuesto como movimiento democrático y “liberal”, que inmediatamente adoptó una connotación de izquierda (al menos en el sentido de la izquierda estadounidense), lo PC ha originado sus propias degeneraciones. Se consideró que mankind era una palabra sexista, debido al prefijo man, y que excluía de la humanidad a las mujeres, y se decidió sustituirla por humanity, ignorando que este término deriva etimológicamente de homo (y no de mulier). También para provocar, aunque con la misma ignorancia etimológica, algunos sectores del movimiento feminista han propuesto dejar de utilizar el término history (porque his es pronombre masculino) y sustituirlo por herstory.
La exportación de lo PC a otros países ha dado lugar a nuevos retorcimientos del lenguaje, y es de sobra conocida por todos la polémica (no zanjada) sobre si es más respetuoso llamar a una mujer abogada o abogado, y he visto que en un texto estadounidense se preguntan si es realmente correcto llamar poetess a una mujer poeta, como si fuese tan solo la mujer de un poeta (y también en este caso entran en juego los usos consolidados, porque entre nosotros poetessa [poetisa] está ya tan aceptado como professoressa [profesora], mientras que sonaría extraño y hasta ofensivo banchieressa o banchiera [banquera]).
Un caso típico de difícil traducción es precisamente el del cambio de negro a nero (negro). En Estados Unidos, el paso del tan connotado negro a black era radical, mientras que en italiano el paso de negro a nero suena un poco forzado. Y más porque el término negro tiene su historia legítima y atestiguada por muchas fuentes literarias: todos recordamos que en las traducciones de Homero que leíamos en la escuela se hablaba del “negro vino”, y han sido escritores africanos de lengua francesa los que han hablado de négritude.
En Estados Unidos, las degeneraciones de lo PC han impulsado la aparición de una gran cantidad de falsos y divertidísimos diccionarios PC, en los que a veces no se sabe muy bien si cierto término en realidad ha sido propuesto o se ha inventado con intención puramente crítica. De hecho, junto a sustituciones ya corrientes, se encuentran socialmente separado por encarcelado, funcionario del control bovino por cowboy, corrección
geológica por terremoto, residencialmente flexible por vagabundo, ereccionalmente limitado por impotente, horizontalmente accesible por mujer de mala vida, regresión folicular por calvicie y hasta carente de melanina para indicar un hombre blanco.
En internet encontrarán la publicidad de la STUPID (Scientific and Technical University for Politically Intelligent Development), donde se anuncia que en su campus se han colocado señales de tráfico no solo en cinco lenguas sino también en Braille, y que se ofrecen cursos sobre la contribución de los aborígenes australianos y de los indios de las Aleutianas a la mecánica cuántica, sobre cómo la baja estatura (el hecho de ser vertically challenged) favoreció los descubrimientos científicos de Newton, Galileo y Einstein, y sobre la cosmología feminista, que sustituye la metáfora machista y eyaculatoria del big bang por la teoría del gentle nurturing, según la cual el nacimiento del universo se produjo por lenta gestación.
Se pueden encontrar en internet versiones PC de Caperucita Roja y Blancanieves (ya se pueden imaginar cómo se las ingenia un defensor de lo PC con los Siete Enanitos), y he encontrado una larga discusión sobre cómo hay que traducir “el bombero apoyó una escalera en el árbol, subió y rescató al gato”. Al margen del obvio principio PC, por el cual un bombero ha de ser como mínimo un vigilante del fuego, la traducción propuesta es muy extensa porque se trata de aclarar que el bombero en este caso concreto era un hombre pero que muy bien podría haber sido una mujer, que actuó en contra de la libertad del gato, que tenía todo el derecho de ir donde quisiera, que con la escalera puso en peligro la salud del árbol, dio por supuesto que el gato era propiedad de sus dueños, y subiendo con facilidad ofendió la sensibilidad de personas físicamente discapacitadas, etc.
Al margen de las exageraciones reales y de los efectos cómicos que estas exageraciones han provocado, lo PC ha suscitado desde el principio una violenta reacción por parte de los ambientes conservadores, que lo ven como una mojigatería de la izquierda y una imposición que atenta contra el derecho a la libertad de expresión. A menudo se compara con la neolengua de Orwell y (a veces directamente) con el lenguaje oficial del estalinismo. Muchas de estas reacciones son también mojigatas y, por otra parte, existe también un PC de la derecha, tan intolerante como el de la izquierda; basta con pensar en los anatemas lanzados contra los que hablan de “resistencia” iraquí.
Además, a menudo se confunde sugerencia moral con obligación legal. Una cosa es decir que es éticamente incorrecto llamar maricones a los homosexuales y afirmar que, si el que lo hace es un ministro, y lo hace además en papel con membrete del ministerio, hay que hablar solamente de miserable incivismo. Y otra cosa muy distinta es decir que si se expresa así ha de ser encarcelado (a menos que Tremaglia llame maricón a Buttiglione, en cuyo caso sería comprensible una querella con exigencia de reparación de daños morales). Pero, dejando aparte la vulgaridad de Tremaglia, no parece que exista ninguna ley que castigue con años
o meses de cárcel a quien diga barrendero en vez de técnico ecológico, y en definitiva no es más que una cuestión de responsabilidad personal, buen gusto y respeto a los deseos ajenos.
No obstante, ha habido muchos casos en que, por haber hecho un uso políticamente incorrecto del lenguaje, han sido penalizados por la publicidad e incluso suprimidos programas enteros de televisión, y no son raros los escándalos universitarios en que un profesor es expulsado por no utilizar solo términos políticamente correctos. Y se entiende, por tanto, que el debate no sea simplemente la representación de un enfrentamiento entre liberales y conservadores, sino que a menudo se desarrolla a lo largo de líneas divisorias muy problemáticas.
No hace mucho tiempo, Los Angeles Times decidió como norma de su política editorial utilizar el término anti-abortion en vez de prolife (en defensa de la vida), puesto que este segundo término implicaba un juicio ideológico. Al revisar el artículo de un colaborador que hacía la reseña de una representación teatral, el redactor encontró la expresión pro-life, aunque usada en un sentido completamente distinto, y la sustituyó por anti-abortion, con lo que cambió el significado del texto. Cuando se hizo público el caso, el periódico presentó sus excusas y difundió el nombre del redactor responsable del error; pero entonces explotó un nuevo caso porque, como medida de protección de la privacidad del redactor encargado de revisar los textos ajenos, el periódico no tenía que hacer público su nombre.
Lentamente, sobre todo en Estados Unidos, hemos pasado del problema exclusivamente lingüístico (llama a los otros como desean ser llamados) al problema de los derechos de las minorías. Es natural que en algunas universidades los estudiantes no occidentales pidieran que se les impartieran cursos sobre sus tradiciones culturales y religiosas y sobre su literatura. Lo que ya no es tan natural es que los estudiantes africanos pidieran, por ejemplo, que los cursos sobre Shakespeare fueran sustituidos por cursos sobre literaturas africanas.
La decisión, si es que se aceptó su propuesta, aparentemente respetaba la identidad del afroamericano, pero en realidad le privaba de unos conocimientos útiles para vivir en el mundo occidental.
Hemos llegado a olvidar que la escuela no ha de enseñar a los estudiantes tan solo lo que quieren, sino también y algunas veces justamente lo que no quieren, o que no saben que pueden querer (de lo contrario, en las escuelas de primaria y secundaria ya no se enseñarían matemáticas o latín, sino solo juegos de rol en el ordenador; o el bombero dejaría que el gato fuera a retozar a la autopista, porque ese es su deseo natural).
Y llegamos al último punto de este razonamiento. Cada vez es más frecuente considerar PC cualquier postura política que favorezca la comprensión entre razas y religiones o incluso el intento de comprender las razones del adversario. El caso más significativo se produjo en un programa de televisión estadounidense, cuyo presentador, Bill Maher, a propósito del 11 de septiembre, criticó una frase de Bush en la que llamaba “cobardes” a los que atentaron contra las Torres Gemelas. Maher afirmó que de un kamikaze se puede decir todo menos que carezca de valor. ¡Ardió Troya! Inmediatamente hubo un descenso de la publicidad en ese programa, que acabó siendo suprimido. Ahora bien, el caso Maher no tenía nada que ver con lo PC, ni visto desde la derecha ni visto desde la izquierda. Maher expresó una opinión. Se le podía reprochar el haberlo hecho ante un público al que aún le dolía la tremenda herida del 11 de septiembre, se podía discutir, como hizo alguien, sobre la diferencia entre cobardía moral y cobardía física, se podía decir que un kamikaze está tan obnubilado por su propio fanatismo que en esa situación no puede hablarse ni de valor ni de miedo… Maher estaba expresando sus ideas personales, provocadoras si se quiere, pero no utilizaba un lenguaje políticamente incorrecto.
Asimismo, entre nosotros se ironiza sobre el exceso de lo PC por parte de quien manifiesta simpatía por los palestinos, pide la retirada de nuestras tropas de Irak o resulta demasiado indulgente con las demandas de las minorías extracomunitarias. En estos casos no interviene para nada lo PC, se trata de posturas ideológicas o políticas, que cualquiera tiene derecho a criticar pero que no tienen nada que ver con el lenguaje. Excepto que el descrédito arrojado sobre lo PC por los ambientes conservadores hace de la acusación de PC un óptimo instrumento para hacer callar a aquellos de quienes se disiente. PC se convierte así en una palabra fea, como está sucediendo con pacifismo.
Como puede verse, se trata de una cuestión complicada. Solo nos queda establecer que es políticamente correcto usar las palabras, incluida la de PC, en su sentido propio y, si se quiere ser PC en ese sentido, hacerlo utilizando el sentido común (sin llamar a Berlusconi persona verticalmente desfavorecida pendiente de poner remedio a una regresión folicular), ateniéndose solamente al principio fundamental de que es humano y civilizado eliminar del lenguaje corriente las palabras que hacen sufrir a nuestros semejantes.
Eco. Entre su obra destacan la novela El péndulo de Foucault , y el libro de ensayos Apocalípticos e integrados .
Texto reproducido con autorización de los editores.

http://www.eluniversal.com.mx/graficos/confabulario/junio-15-07.htm

14 de junio de 2007

JORNADAS ANDINAS DE LITERATURA LATINOAMERICANA ESTUDIANTILES DEL 22 AL 27 DE OCTUBRE DE 2007






PLURALIDAD CULTURAL Y LA BÚSQUEDA DE LA OTREDAD EN LA LITERATURA LATINOAMERICANA A TRAVÉS DE LOS ESTUDIOS LITERARIOS


Del 22 al 27 de octubre de este año se llevará a cabo la novena edición de las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana Estudiantiles (JALLE). En esta oportunidad, la sede de dicho evento tendrá lugar en la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle", en la ciudad de Chosica, a 800 msnm.
El tema para esta jornada se centrará en la problemática latinoamericana de la pluralidad cultural y su manifestación discursiva en la producción literaria a través de la otredad.
Ahora bien, la importancia del evento radica en las exposiciones y ponencias de todos los jóvenes latinoamericanos que cursan estudios de pre grado; y, que orientados por sus catedráticos asistirán al evento con una ponencia basada en la investigación de un tema que se manifiesta en la literatura y se practica en la cotidianeidad.
Jornadas como esta son fuente de origen de nuevos investigadores, de nuevos paradigmas, así como también, de grandes interrogantes, cuestionamientos y nuevos planteamientos sobre la literatura latinoamericana. Por ello, a través de este medio, invocamos a todos los catedráticos de diversas universidades nacionales, comprometidos con su labor, a incentivar a sus pupilos a participar en esta gran jornada latinoamericana.

El problema de la otredad

El problema de la otredad está presente en todo momento. Parte de la consideración y/o valoración de un individuo o grupo de individuos con patrones culturales comunes entre sí, de manera tal que, elementos como la historia, la procedencia, las lecturas _léase en el sentido más amplio-, las preferencias, -que provienen de construcciones culturales-, construyen en la apreciación sobre los demás hombres, como "el otro". Dicha reflexión se gesta a partir de los juicios de valor edificados por los elementos culturales antes mencionados. Por ello, el juicio de valor va a hallar puntos de diferenciación, ya sea como diferente a mí, inferior a mí, superior a mí, o igual a mí. Y en esta última proposición recae el problema, ya que “igual a mí” desde el punto de vista biológico, mas no desde el cultural, ni de la construcción, establece que en el "otro" se erigen componentes, elementos o piezas que no han sido parte o no han pertenecido a mi cimentación como sujeto.

12 de junio de 2007

Princesa




Blanca Nieves fue a la playa de Chilca con sus siete enanos. Luego de una bronceada de padre y señor mío; y de ser vista por los bañistas cuando era untada en bloqueador por siete pequeños hombrecillos, fue llamada puta, pedófila y chola.

El Cine: el creador de los tropos literarios del siglo XX

  • "Apocalipsis Ahora", película que explora la idea de la utopía.
  • "Ciudad de Dios", película brasileña de corte dramático realista. Propone la convivencia entre civilización y barbarie
  • "Don Juan de Marco", película palimpséstica
  • "El perro andaluz", la mirada rasgada en tono surrealista.
  • "Ghost". Propuesta interesante de las teorías filosóficas de la vida después de la muerte, salpimentadas con el rigor americano.
  • "La naranja mecánica", película de Kubrik que termina en el penúltimo capítulo de la novela.
  • "Lo que el viento se llevó". Por su extensión, debiera haberse llamado "Lo que el viento nos dejó"
  • "The sound of the music", o "La novicia rebelde" o "Sonrisas y lágrimas", película de corte sacarinoso con una banda sonora envidiable.
  • "Monster INC". Película tierna que explora la teoría del otro. La niña es el mosntruo.
  • "Shrek". La mejor película animada hasta el momento (solo la I). Explora la teoría de la otredad, los clisé de los cuentos de hadas y decosntruye el universo narrativo de los cuentos infantiles.